Lo probamos todo... ¿sin comprender nada?

por Fran el 01 noviembre 2011

Es el título del artículo que Miguel Ángel me envió el jueves pasado, cuyo comienzo es el siguiente:

¿Cuánto vale lo que no nos cuesta nada? ¿Qué importancia le damos a las cosas que logramos sin ningún esfuerzo? En estos tiempos líquidos en los que si tienes 10 minutos y un ordenador puedes conseguir casi cualquier cosa sin ir a buscarla a ninguna parte, porque basta con pulsar dos teclas para que Internet te ponga en la mano el disco, la noticia o la imagen que estuvieras buscando, parece que es más fácil desear las cosas que quererlas y que a fuerza de acumular titulares, citas y resúmenes nos arriesgamos a sustituir el conocimiento por la simple curiosidad, que es un buen punto de partida, pero un mal destino. Importa más probar que elegir y estar al tanto de lo que sucede que tener una opinión sobre ello, lo cual en muchos casos nos vuelve a la vez insustanciales e insaciables. ¿Se puede considerar informada una persona que lee los teletipos que le van llegando a su teléfono móvil? ¿Oír dos canciones de cada CD que se edita te convierte en melómano? ¿Coleccionar frases célebres te vuelve un amante de la filosofía?

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Y mi respuesta fue esta:

Pero las dos actitudes son compatibles: tomar una píldora o empaparse hasta la cabeza de algo. Mi caso es ese. Lo que haga el resto me da igual, ya aparecerá alguna situación en que se pongo en su sitio su información y cultura de titulares.

La cuestión es como siempre la formación de la persona. El problema no está en lo que nos ofrecen, sino en lo que nosotros queramos. Que nos ofrezcan titulares, listas, twitts o eslóganes no significa que nos tengamos que conformar con eso. De cada uno de nosotros depende.

Es decir, los titulares (por llamar a todo esta forma de conocimiento) pueden dar lugar o a quedarse solo en eso, o como pie para profundizar. Nosotros decidimos. Y aunque no está directamente relacionado, dejo al hilo de la notica anterior este interesantísimo artículo "Internet y el cerebro: una guía para periodistas" publicado en el blog Periodismo con Futuro:

Libros y artículos que definen el debate
sobre la influencia de los medios digitales en la mente

El  18 de mayo de 2011, Bill Keller, entonces director de The New York Times, publicó un artículo titulado “The Twitter Trap” (“La trampa de Twitter”), homenaje melancólico a un mundo que se esfuma: el de los diarios impresos y los libros de papel, el de la lectura atenta y las conversaciones cara a cara. En los últimos párrafos, Keller escribió: “hay una creciente cantidad de Casandras digitales que están explorando lo que los nuevos medios hacen con nuestro cerebro”, y citaba a la novelista Meg Wolitzer, cuyo último libro afirma que las nuevas generaciones poseen “información, pero no contexto”.

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