Conclusiones.

por Fran el 22 septiembre 2011

Después de siete años dando clases en muy diferentes ámbitos, desde hace un año  me he especializado un poco más en matemáticas a raíz de mi incorporación a la plantilla de Academia Carpe.
Y en los últimos meses del curso exponía a mis alumnos (a veces soy un poco coñazo, no paro de hablar, de hablarles, de sembrar pensamientos en sus tiernas cabecitas; incluso uno de ellos, Jose, llegó a decir de mí que era un “filósofojaja)…, exponía a mis alumnos que se les daban tan mal las matemáticas porque no leían (libros). Y con esto me refiero a tener el hábito de la lectura, descartando los libros de texto o los obligados por los planes de estudio. También hay que tener en cuenta que el universo personal al que me enfrento dando clases, tanto particulares como en la academia, es el formado por chicas y chicos a quienes no se les dan bien los estudios en general y que por eso necesitan de ayuda extraescolar.

¿Y cómo he llegado a esa conclusión? La lectura de libros nos obliga a forzar la imaginación para ubicar lugares y escenarios, personajes con sus cualidades, tiempos, para formar el desarrollo de las tramas literarias en nuestra mente. Es un esfuerzo pequeño pero necesario en la lectura, y a la vez uno de sus placeres (otro de ellos es quedarse dormido con un libro entre las manos).
Como hoy en día la lectura está tan abandonada por parte de nuestros jóvenes, ese ejercicio del que hablo también está abandonado y es precisamente lo que un enunciado de matemáticas requiere, e incluso a veces su resolución, para tener éxito en su finalización.

Dejo aquí un informe sobre “hábitos de lectura y compra de libros en España 2010”.

 

La otra conclusión es la estrecha relación que hay entre ser “rata” una persona y una inteligencia escasa… U.U