Erté

por Fran el 01 agosto 2008

Me gusta dar clase.
Enseñar lo que sé.
Ver como alguien aprende con mi ayuda
y como pasado un tiempo siente la satisfacción del que quiere aprender y lo consigue.



Pero en realidad unas horas de clase es un tiempo de enseñanaza recíproco, porque a medida que crece la confianza los alumnos te devuelven de un modo u otro lo que tú les enseñas, aunque no sea de la misma manera.
Hoy Ana me ha confesado que tiene un regalo para mí de su último (reciente) viaje a Rumanía, y me he emocionado un poco al enterarme.
Y con Andrés no hay clase en la que no haga algún descubrimiento gráfico. En la última fue el de un genio del siglo XX: Erté.

Erté


Erté


Erté


Erté