De vuelta

por Fran el 07 marzo 2008

Cada vez que antes de mis dos viajes a Limoges he comentado que me iba a Francia a pasar unos días, la persona que me escuchaba me preguntaba a dónde a la vez que sus ojitos brillaban como los de una ardillita (hola, Andrea!). Supongo que tanta mirada vidriosa se debía a que esperaban que dijera "París" o "la Costa Azul", o algo así.
Pero al decir "Limoges" sus caras cambiaban un poco, como chafadas y preguntándose/me "¿A dónde??". Y yo tenía que explicar.

Todos los lugares tienen su encanto, y ni España es playa, Madrid, o Barcelona, ni Italia es Roma, Florencia, Milán o Venecia, ni Estados Unidos es Nueva York, Los Ángeles o Miami... Ni Francia es París solamente.
Me encanta Limoges, su gente, la ciudad y su campiña alrededor, todo verde verde, lleno de bosques dispersos entre todos sus montes, verdes verdes.
Y seguro que volveré porque me apetece mucho, porque quiero conocer esa región de Francia mejor aún, porque quiero practicar mi francés que aún no sé y porque Katia lanzó una moneda de 5 céntimos de euro a una fuente en "Le Jardin de l’Evêché" (el Jardín de la Diócesis; precioso, junto a la Catedral) que su padrino le dió con el deseo de volver. Y porque allí me ha tratado muy bien una gente que es maravillosa, porque Mado es una cocinera de primera (qué foie gras nos preparó!), y porque allí he olvidado y allí he recordado.

Katia, volveremos a nuestro Jardín de los Deseos.

Katia en nuestro Jardín de los Deseos