:: Esto lo llevo diciendo ya un tiempo... ::

por Fran el 19 septiembre 2007

De unos años a esta parte para mí que alguien me venga diciendo que es "titulado universitario" es como no decirme nada.
La Universidad, que se supone que ha de ser uno de los lugares de excelencia formativa y de élite intelectual se ha convertido en algo vulgar. Alumnado y titulados muy mediocres que lo demuestran día a día en aspectos como conocimientos, formación, información, cultura, desarrollo personal e intereses. Vamos, que hay mucho burro con un título colgando de su pared.
Algunos dicen: "pues a mí me ha costado mucho sacarme la carrera; me he matado a estudiar y muchos de mis amigos también". Claro, porque eres un burro (pero si no sabes ni hablar ni escribir, joder...) y probablemente lo sean tus amigos.
A eso unimos el desproporcionado número de alumnos y campus. Total: burros por todos lados.
Estoy generalizando, sí, pero este reportaje de hoy en ElPais.com corrobora mis palabras:


EL TÍTULO UNIVERSITARIO SE DEVALÚA

España es el único país de la OCDE en el que los graduados superiores han perdido ventaja laboral en los últimos años - La educación española es una de las que gastan sus recursos de modo más ineficiente

OCTAVI MARTÍ / J. A. AUNIÓN - París / Madrid - 19/09/2007

El título universitario en España se devalúa. Es el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el que un aumento del número de licenciados no va acompañado del crecimiento de las ventajas en el mundo laboral. Aunque evidentemente un licenciado gana más que una persona con estudios más bajos, la facilidad para encontrar empleo y lo que gana es ahora más parecida que hace unos años entre los que tienen estudios universitarios y los que no. El panorama no es nada alentador. Porque además el sistema educativo español es de los más ineficientes de los países ricos del planeta. Así lo destaca el último macroinforme sobre el estado de la educación en el mundo Education at Glance, que realiza periódicamente la OCDE.

España es uno de los países en los que la educación más compensa las desigualdades sociales. El nivel educativo de la población se va además acercando poco a poco a la media de la OCDE, pero aún sigue muy lejos en cuestiones tan importantes como el número de alumnos que sigue estudiando después de la educación obligatoria. El 72% de los estudiantes consigue el título de bachillerato o FP medio, 10 puntos menos que la media de la OCDE y 15 menos que la de la UE. Esta tabla deja a España en los últimos puestos, sólo por encima de México y Turquía e igualado con Nueva Zelanda.

De esta manera, la OCDE dibuja una educación española que necesita aumentar el número de jóvenes con estudios superiores a la educación obligatoria (hasta 16 años), lo que pasa por mejorar la financiación -dedicó en 2004 un 4,7% del PIB y la media de la OCDE era del 5,8%- y, sobre todo, gastarlo mejor. Tanto la OCDE como la UE ha puesto la formación de su población en el centro de interés para mantener y mejorar el bienestar social y la prosperidad económica de los países. Éste es el panorama mundial que dibuja en informe de 2007.

- Títulos menos valiosos. En líneas generales, entre 1995 y 2004 la tasa de estudiantes que obtiene el diploma de estudios secundarios superiores (en España, bachillerato y FP de grado medio) ha aumentado un 7%. La mayor calificación va acompañada de una más alta remuneración y mayor facilidad para encontrar empleo. Con una sola excepción: "De entre todos los países donde la tasa de obtención de un diploma de estudios universitarios ha aumentado al menos cinco puntos entre las generaciones de 25 a 44 años, España es el único en el que la rápida progresión del número de titulados se ha acompañado de una disminución sensible de las ventajas salariales asociadas a un mayor nivel de formación", escriben los economistas de la OCDE. Las diferencias de salario medio entre los graduados universitarios españoles y los que tienen sólo la educación obligatoria se ha reducido un tercio entre 1997 y 2004, y la diferencia de la tasa de empleo entre unos y otros ha pasado de 19 puntos a 13.

Según Eric Charbonnier, analista del área de Educación de la organización, "las razones por las que el mercado de trabajo español no ha reaccionado igual que los otros son diversas". "Puede que haya influido la proliferación de los llamados contratos basura. También el que no haya una buena relación, pasarelas claras entre la universidad y el mundo laboral", explica.

Quizá por todo ello el porcentaje de graduados universitarios se ha estancado en los últimos años. Hasta 2000, estaba por encima de la media de la OCDE, pero en 2005 se encontraba en el 33%, tres puntos por debajo. Sin embargo, en cuanto a los graduados en FP de Grado Superior (que es muy práctica y prestigiosa), España alcanza el 17%, ocho puntos por encima de la media. Así, en términos generales, España es uno de los países con mayor población con título superior entre los 25 y los 34 años (universidad y FP de Grado Superior): el 40%, ocho puntos por encima de la media de la OCDE.

- Gastar bien o mal. La enseñanza en el conjunto de países tiene ante sí un margen de progresión posible importante, cifrado en un 22%, sin necesidad de aumentar el gasto. El coste medio de los estudios -de primaria hasta la universidad- de un alumno dentro de los países de la OCDE se establece entorno a los 7.572 dólares anuales (unos 5.500 euros). "Pero no hay un vínculo directo entre dinero y buenos resultados" constata Charbonnier.

La eficiencia es fundamental. España es -junto con EE UU Italia, Portugal, Grecia y México- uno de los países menos eficientes si se relaciona el gasto por alumno con sus resultados en matemáticas. En esos conocimientos matemáticos, sólo Italia, Portugal, Grecia y México quedan por detrás de España. Sin embargo, nueve países gastan menos por alumno que España, que invertía en 2002, año del que se tomaron los datos para esta comparación, 47.000 dólares (34.000 euros) por alumno de los 6 a los 15 años.

- Calidad frente a igualdad. "Corea, Irlanda y España han conocido una explosión del número de estudiantes", constata Eric Charbonnier. Para este experto, "si bien es cierto que la enseñanza no es de gran calidad, tampoco deja mucha gente por el camino. España es el país más igualitario del mundo. Los resultados entre jóvenes de extracción humilde o inmigrantes no son sustancialmente distintos de los que obtienen los hijos de las clases altas. Es más, España es de los 10 países analizados, el que mayor número de hijos de trabajadores consigue enviar a la universidad". Según estas cifras, prácticamente todos los hijos de trabajadores van a la Universidad [ver gráfico].

Charbonnier asegura que ese igualitarismo social también se reproduce desde una perspectiva regional. "En Italia, los resultados escolares entre Norte y Sur ofrecen diferencias importantes. En España las diferencias entre las distintas comunidades son mínimas".

- Atasco en bachillerato y FP. El porcentaje de población entre 24 y 35 años que tiene al menos estos estudios es del 64%, frente al 77% de la OCDE y al 79% de la Unión Europea, lo que deja a España en el puesto 25 de 29 países. Además, aunque esta cifra es seis puntos mayor que en el anterior estudio, de 2004, el 72% de los alumnos consigue el título de bachillerato o FP de grado medio, 10 puntos menos que la media de la OCDE y 15 menos que la de la UE. Esta tabla deja a España en el puesto 23 de 26 países, sólo por encima de México y Turquía e igualado con Nueva Zelanda.

El motivo, según Charbonnier, es que "en España, como en Francia, Portugal o Bélgica, los programas son excesivos. Los profesores tienen que afrontar una serie de temas que difícilmente pueden exponerse a lo largo del curso. El resultado es que hay alumnos que no siguen".

Las soluciones pueden buscarse más en países como los nórdicos, que siguen confiando en el sector público, que en los EE UU, que han tomado otra opción, explica este experto. "A los americanos no les importa que el nivel de su secundaria sea bajo porque lo fían todo a la Universidad, que forma las elites de medio mundo", resalta.

Los suecos, daneses, noruegos o finlandeses "invierten mucho en educación pero lo hacen para lograr una enseñanza a la carta, con pocos alumnos por clase y, sobre todo, con atención personalizada. Ayudan a salvar a los que en otros países se hunden y ayudan también a surgir la excelencia", añade.