:: Práctica del sexo anal ::

por Fran el 17 noviembre 2006

"La práctica del sexo anal requiere de una buena lubricación. Y, en un plano personal, es más satisfactoria si hay una sólida base de mutua confianza en la pareja.

Cabe recordar que -como en cualquier práctica sexual- nadie debe sentirse obligado a realizar el coito anal sólo porque su pareja se lo pida. Para que el sexo sea placentero es indispensable que se trate de una elección propia y personal. Además, insistimos en que siempre se tomen las medidas necesarias para que sea seguro -el uso de preservativo, especialmente entre desconocidos-.

El sexo anal es una actividad que requiere de un poco de paciencia, por lo menos al principio, porque tiene lo suyo. Para garantizar que resulte placentera, la persona penetrada debe haber evacuado antes. Así, la última parte del colon estará libre y su estimulación será gratificante. Un lavado con agua y jabón en esta zona siempre se agradece.

El ano no está diseñado para ser penetrado y por ello es necesario relajarlo. Es importante dilatar el esfínter anal lentamente y con mucho lubricante. El ano, a diferencia de la vagina, no se autolubrica; necesita alguna una crema o gel lubricante -de base acuosa si se utiliza preservativo-. Lo mejor es empezar con la introducción de un dedo para que el orificio se vaya adaptando. Tras algunos intentos y un poco de jugueteo en la zona, podemos pasar a introducir dos dedos. Cuando sintamos que el ano está suficientemente relajado, podemos introducir el pene.

La penetración ha de ser de forma suave, cuidadosa y paulatina. Retírate si tu compañera -o compañero- refiere un dolor que no tolera, si encuentras fuerte resistencia o si sencillamente no hay placer. Es aconsejable que la persona 'que recibe' sea quien controle el ritmo y la profundidad. Inicialmente, quien penetra no debe moverse muy enérgicamente -como ocurre durante el coito vaginal-, para evitar el riesgo de dañar algunos tejidos muy delicados.

Se desaconseja la penetración vaginal seguida de la anal -se corre el peligro de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto y que el pene llevaría consigo-.
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(3 de febrero del 2006 en Yo Dona blogs)

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