:: La rebelión de los profes ::

por Fran el 30 mayo 2006

Una de mis áreas profesionales (vocacional además) es la de la educación.
Por eso he leído con mucha atención el artículo sobre este tema incluído en el XLSemanal número 970 (28 mayo - 3 junio 2006), y que además es portada.
Lo reproduzco en parte:

4 tópicos antipedagógicos...
por Ricardo Moreno, profesor de matemáticas.

** El mito de aprender jugando **

Entre las falacias que más daño han hecho a nuestra educación están la del aprendizaje lúdico y la de la motivación. Algunos padres critican a los profesores por no motivar a sus niños y hay alumnos que llegan al instituto exigiendo que se los entretenga. Pero es absurdo pretender que los estudiantes vayan motivados al instituto como si fueran a un circo. Es más, lo preocupante sería que un muchacho aguardara impaciente el fin de las vacaciones para poder divertirse estudiando las declinaciones latinas o resolviendo problemas de trigonometría. No, los padres deben dejar claro a los hijos que han de ir al instituto porque es su obligación, les guste o no, y que deben hacer las tareas escolares todos los días, estén motivados o no. Hacerles creer que el trabajo es un juego es tan grave como hablarles de la cigüeña cuando preguntan de dónde vienen los niños. Si toda persona con sentido común sostiene que hay que informar sinceramente a un niño cuando se interesa por el sexo, o por el problema las drogas, no se entienpor qué se les ha de mentir cuando se les habla del trabajo y del esfuerzo. Un profesor que para motivar a los alumnos convierta el estudio en un juego está, sencillamente, engañándolos. Porque es imposible aprender un idioma extranjero, saber matemáticas o tocar medianamente bien un instrumento musical sin muchas horas de esfuerzo y dedicación y sin hacer muchos ejercicios rutinarios y repetitivos cuyo sentido el neófito puede no entender. Por ello, el estudiante ha de ser avisado de la necesidad de un esfuerzo que nadie puede hacer en su lugar y que, si no lo hace, el único responsable de su fracaso es él.

** El mito de la igualdad **

Siempre que se habla de la necesidad de subir el nivel de exigencia en los estudios, sale alguien con la falacia de que esto atentaría contra la igualdad: siempre tendrían más facilidades los muchachos de las familias más acomodadas. Pero si los que no tienen ambiente intelectual en su casa tampoco lo encuentran en el instituto, están perdidos para siempre, y la única posibilidad que tienen de mejorar los que proceden de familias más humildes es, precisamente, un sistema de enseñanza donde se valora el trabajo y la inteligencia. La única igualdad legítima es la igualdad de oportunidades. Que unos las aprovechen y otros no ya es otra cosa, pero impedir que los estudiantes más trabajadores aprendan todo lo que podrían aprender para que los que no lo son no se sientan discriminados es sencillamente un acto de barbarie. Los 'expertos' que han destrozado la educación en España hablan mucho de la «atención a la diversidad», pero en realidad están uniformando dictatorialmente por el método de colocar a los que de veras desean aprender bajo la férula de los no tienen ningún interés y boicotean las clases.
Algo así como un sistema sanitario en el cual no se curara a quienes desear ser, curados para no discriminar a aquellos que no obedecen a los médicos. Ésta es la igualdad que propugna nuestro sistema educativo.

** El mito del profesor amigo **

EI profesor amíguete, el que quiere ponerse en lugar de sus alumnos, está renunciando a una de las tareas fundamentales de la educación, cual es la de que los educandos sepan ponerse en el lugar de los demás. Si un muchacho tira los papeles al suelo, no ha de ponerse en su lugar (ya se sabe cómo son los niños), al contrario, ha de exigirle que se ponga él en el lugar de los encargados de la limpieza, que no son sus esclavos. Si arma alboroto en clase e impide a los demás atender, el profesor ha de obligarlo a ponerse en el lugar de los que síquieren aprender. Y si se dedica a acosar a un compañero más débil, tiene que ponerlo en el lugar de ese compañero, recordándole que a él no le gusta ser molestado por los más fuertes. Y siempre que se recuerda a un niño la existencia y los derechos de los otros, inenevitablemente se lo frustra. El profesor que no ejerce como tal no deja a los alumnos más libres, al contrario, los deja bajo la tiranía de los más matones de la clase. Pero lo más grave es que el sistema educativo no respalda al profesor que sí quiera hacer valer su autoridad. Hoy día es difícil expulsar definitivamente a un alumno, aunque le suelte a una profesora una zafiedad que hubiera bastado para que lo expulsaran de una taberna. ¿Cómo puede un sistema educativo funcionar como tal si en los centros se admiten conductas que fuera de ellos serían delictivas, cuales son la injuria, el acoso o la conculcación del derecho de aprender a los que de veras quieren aprender?

** El mito de la educación sin memoria **

Uno de los dislates más notables de nuestra educación es el prescindir del desarrollo de la memoria, como si el progreso de ésta fuera inversamente proporcional al de la inteligencia. La inteligencia funciona combinando entre sí unos objetos llamados 'ideas', y mientras no las utilizamos quedan guardadas en una caja llamada 'memoria'. En consecuencia, si la memoria está vacía, la inteligencia no puede funcionar. Ya dijo Kant, hace bastante tiempo, que los contenidos del conocimiento sin las estructuras del pensamiento son ciegos, pero que las estructuras del pensamiento sin los contenidos del conocimiento están vacías. No se puede aprender a dividir si primero no se memorizó la tabla de multiplicar, ni manejar un diccionario si no se sabe el orden alfabético, ni traducir un texto latino sin saber las declinaciones, ni siquiera se puede reflexionar sobre la relación causal entre distintos acontecimientos históricos si se ignora el orden en el que sucedieron. Las cosas que sabemos, esto es, las que guardamos en la memoria, forman el espacio mental por el que circulan nuestras ideas, y cuantas más cosas sepamos, con mayor holgura se moverán éstas. La despreocupación por el desarrollo de la memoria es una de las primeras causas del fracaso escolar, entendido éste no por el número de alumnos que no aprenden porque no quieren, sino por la mala formación de los que sí terminan la ESO y el bachillerato. Prescindir de la educación de la memoria y después sorprenderse del fracaso escolar dice mucho sobre la ignorancia de los mentores de la reforma y de los defensores de las nuevas pedagogías.

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[ Estoy harto de...]
9 profesores exponen sus "harturas":

...la falta de esfuerzo:
Muchas veces me preguntan: "¿para qué sirve la filosofía?". Para ellos, el valor fundamental está en lo práctico.

...la falta de autoridad en clase:
Lo peor son los objetores escolares, que van sin libros y están allí como muebles o molestando.

...la especialización:
Estamos creando una sociedad de burros; el bachillerato no puede ser tan especializado.

...el deterioro de la educación pública:
Les damos represión y ellos nos responden con violencia. He tenido alumnos que han llegado a 4º de ESO con más de 30 asignaturas pendientes.

...la integración sin medios:
En mi clase hay 27 niños de 22 nacionalidades.
Pasamos por situaciones muy duras, pero cuando salen adelante también es gratificante.

...la falta de confianza en los profesores:
Nos desautorizan y consideran que tenemos la obligación de aguantar a su hijo, aunque moleste a los demás.

...la falta de inversión:
Nos exigen formación y vocación, pero no nos han preparado para los nuevos retos, como la inmigración, y nadie se molesta en escucharnos.

...la falta de buenas ideas:
¿Se puede saber por qué los políticos hacen las leyes de educación escuchando a los pedagogos y a los sindicatos, pero ignoran a los profesores que estamos cada día en el aula?

...estar harto:
Olvidamos lo fundamental, y es que debemos enseñar rlaciones humanas y valores, no sólo conocimientos.