:: El viaje de nuestra vida ::

por Fran el 28 octubre 2005

Cuando hacemos un viaje, una parte del pasaje está deprimido porque le supone seguramente la vuelta a su residencia, con probabilidad le supondrá el acabar sus vacaciones. Por otra parte, el resto del pasaje está feliz, porque llega al destino elegido para su viaje.
Así se deduce que el disfrutar de nuestro destino no depende del lugar en sí, sino de la actitud que tengamos hacia él.
De esta manera, si observásemos nuestra tierra, nuestro entorno cotidiano con la misma curiosidad e inquietud que cuando hacemos un viaje, posiblemente disfrutaríamos más nuestro día a día, tanto como si estuviésemos en cualquier lugar a miles de kilómetros. Podríamos llegar a convertirnos en viajeros de nuestras vidas.